viernes, 11 de octubre de 2013

Pastorcino Garganteño

Montaje audiovisual con el romace "Pastorcino Garganteño" de MALT, leido por Tiny Gragera en su programa El Asfalto de Radio Unión Catalunya.
MALT






Una de las leyendas mas hermosas de Extremadura, y de España, es sin duda La Serrana de la Vera. Sobre esta valiente y bella mujer se han escrito ríos de tinta, pero uno de los personajes más importantes en la leyenda de La Serrana de la Vera, fue aquel pastorcillo serrano que astutamente supo escapar de las garras de la fiera.
Pues a ese personaje del que poco o nada se ha ecrito, a este serrano de Garganta la Olla le dedico yo este romance:



PASTORCINO GARGANTEÑO

Allá en Garganta la Olla,
en la alta Extremadura.
en la sierra de Tormantos,
allí entre tanta hermosura.

Hubo una vez un pastor
que de hacer música gustaba
y una mujer serrana
que a los hombres mataba.

Moreno de ojos negros,
valiente muchacho era.
Nacido en esta villa,
de esta hermosa Vera.

Hacer música le gusta,
que sabe tocar el rabel.
También la flauta de caña,
el tambor y el almirel.

Un atardecer de mayo,
encontrábase tocando
y en las altas praderas
las cabras allí pastando.

“¡Qué bien tocas pastorcino.”
Entre las peñas se oyó.
Diose la vuelta despacio
y una mujer allí vió.

Alta, rubia, ojimorena,
con larga mata de pelo.
De gran belleza su cara
y muy gallardo su cuerpo.

“Ven conmigo serranino,
en mi cueva tocarás.
Yo bailaré tus sones
y rica cena comerás.”

“No señora, yo no puedo,
mi rebaño he de cuidar,
pues si se pierden las cabras
yo mismo las he de pagar.”

“Olvídate de las cabras,
alguien las encontrará.
Pero a tí pastorcino
nadie ya más te verá.”

Le lleva por altos montes
por donde nadie los vea.
Por un sombrío camino,
por una oculta vereda.

“¿ De quíén son las calaveras?”
El muchacho preguntaba,
al ver el montón de huesos
que la serrana guardaba.

“De los hombrés que he matao
igual que haré contigo.
Pues solo por ser un hombre,
ese será tu castigo tu castigo.

De perdices y conejos,
rica cena cenarás,
y después en mi lecho,
de mis pechos gozarás.

¿ Sábes tocar el rabel?”
“Y la vigüela también.”
“El rabel tú tocarás
y yo bailaré un vaivén.”

Cansada de vino y baile,
dormir al serrano pensó.
Pero fue ella primero
quien dormída se quedó.

Cando dormída le vió,
despacio se levantara.
y sin mirar hacia atrás
de la cueva se alejara.

Mucho rato va corriendo
y al volver la cabeza
vió venir a la serrana
saltando entre la maleza.

Una piedra con su honda,
desde una peña lanzó.
Tirárale la montera,
pero él no se paró.

“¡ Vuélve atrás pastorcino,
vuelve a por tu montera,
que es cuero bien curtido
y es gran pena perderla !”

“¡ Si es cuero bien curtido,
asin se estila en la villa,
mi madre me hará una nueva
y si no, me estoy sin ella !”

“¡ Sólo te pido serrano
que no descubras mi cueva,
pues como la descubras
pude ser que en ella mueras.”

En una noche de luna,
los soldaos han llegado.
A caballo y bien armados
y a la fiera han apresado.

Con grilletes y cadenas,
se la llevan a Plasencia.
Allí la espera la horca,
pues esa es la sentencia.

Cuando va el pastorcino
con sus cabras por Garganta
la gente le mira al pasar
y así la gente le canta:

"Que su padre comía pan
y su madre yerba pacía,
y fué un zagal de Garganta
el que tuvo tanta osadía
para escapar de su cueva,
para vencer a la fiera,
a esa mujer llamada:
la Serrana de la Vera.
¡Pastorcino, pastorcino,
tocando vas por la sierra,
con una flauta de caña¡
¡Serranino, serranino,
el más valiente d'España!"

©MALT –2003-

Imagen: “Pastorcillo” de Alejandro Hermosos.